LA TIERRA

¿Conoces cuáles son los tipos de suelos?

El suelo es un cuerpo natural superficial proveniente de distintos procesos físicos, químicos y biológicos, llevados a cabo sobre el material original que le imprimen rasgos característicos y que es capaz de soportar la vida vegetal.

Puede definirse como un sistema natural desarrollado a partir de una mezcla de minerales y restos orgánicos, bajo la acción del clima y del medio biológico. Se diferencia en horizontes y suministra en todo o en parte los nutrientes y el sostén que necesitan las plantas al contener cantidades apropiadas de aire y agua.

Características físicas de los suelos

Textura:

La fase sólida de los suelos está formada por una fracción orgánica y otra mineral. La fracción mineral asimismo, es el resultado del desmenuzamiento y alteración de las rocas y minerales de los cuales proceden, a través del proceso de meteorización. El proceso lleva a la formación de fragmentos de diversos tamaños, algunos son más grandes (incluso visibles a simple vista) y se los llama arenas, otros terminan en un estado de división tan pequeño que son invisibles hasta para el microscopio y son las denominadas arcillas. Existe un tipo intermedio de tamaño denominado limo. Ver gráfico 1.

Estructura:

Mientras la textura es indudablemente de gran importancia en la determinación de ciertas características de un suelo, es evidente que el tipo especial de los grupos de partículas que predominan debe ejercer también considerable influencia. La estructura es estrictamente un vocablo usado para describir sobre el terreno el grosor, agregación aparente o disposición de los sólidos del suelo.
Las condiciones del suelo y sus características, tales como el movimiento del agua, transferencia del calor, aireación, densidad de volumen y porosidad, van a ser influidos por la estructura.
Existen siete tipo de estructuras, laminar, columnar, prismática, en bloque, en forma de nuez, granular y en migajas.

Tipos de Suelos

El tipo de suelo que posea el terreno condicionará a las tareas de preparación, tipos de cultivo, fertilización, retención de agua, cantidad de materia orgánica, etc.

Suelos arenosos:

Por la forma redondeada de sus granos forman espacios entre sí que permiten gran acumulación de aire y rápida circulación del agua; se calientan fácilmente, pero se enfrían rápidamente. El contenido en nutrientes de estos suelos es bajo.

Siempre corren el peligro de ser arrastrados por el viento. Su ventaja está en que la preparación mecánica se realiza sin esfuerzos.

Estos suelos se reconocen por su falta de cohesión, no forman grumos y se pierden entre los dedos de las manos.

En la naturaleza se encuentran en cierto porcentaje y la manera de corregirlos, ya que no son totalmente aptos para cultivo, es con el agregado de materia orgánica y humus.

Suelos arcillosos:

Por naturaleza son pesados e impermeables al aire y al agua. Se calientan lentamente. La forma de las partículas de este tipo de suelo es de forma laminar y el contacto entre las mismas muy alto, lo que provoca la falta de espacios para el aire y el agua. En épocas de sequías se contraen fuertemente y se cuartean; con clima húmedo se tornan pegajosos.

Aunque disponen de nutrientes es difícil trabajarlos y acondicionarlos para el cultivo.
Se reconocen por su plasticidad y la capacidad de formar una masa compacta similar a la plastilina.

La manera de mejorarlos es mediante el agregado de arena (para su aireación) y periódicamente, de materia orgánica como compost. También es indicado mantenerlos cubiertos, ya sea por los propios vegetales existentes o con el agregado de coberturas.

Suelos limosos:

Son suelos ricos en humus, capaces de retener bien el calor, el agua, el aire y los nutrientes; su estructura laminar, menos densa que la de los suelos arcillosos, lo permite.

La manera de reconocerlos es por su textura grumosa, como migas blandas que no se compactan.

Estos suelos son los ideales para el cultivo, de todas formas es recomendable la incorporación de compost, el recubrimiento del suelo y realizar las demás tareas de la huerta.

Hay que aclarar que estos tipos de suelos existen en su estado puro y mezclados entre sí, en mayores o menores porcentajes. Las mezclas que se consideran para los cultivos son:

Arenosos, arenoso-limosos, limo-arenosos.
Arcillosos, limo-arcillosos, arcillas.

 

La Huerta de Antonia

 

 

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