ENFERMEDADES PLANTAS SANAS

Hongos: diferencias entre el mildiu y el oidio

OIDIO

Es el nombre de una enfermedad de las plantas y del hongo parásito que la produce. Es un hongo externo que se diagnostica bien. Se manifiesta como polvo blanco o cenizo muy típico, en hojas, brotes y también en frutos. Se desarrolla sobre la superficie, no penetra en las hojas, y por lo tanto, al ser una enfermedad de desarrollo externo, se puede combatir una vez que aparece con fungicidas orgánicos. Las hojas y tallos atacados se vuelven de color amarillento y terminan por secarse. En la flor es menos frecuente.

Las esporas del hongo son transportadas por el viento y caen sobre las hojas, germinando ahí introduciendo unas raicillas para absorber las sustancias nutritivas.

Le favorece las primaveras muy húmedas (en torno al 70-80%) y temperatura suave. Desaparece en pleno verano, siempre que el termómetro pase de 35ºC, para resurgir en otoño. No quieren agua líquida para su desarrollo, pero sí humedad. Se diseminan por el viento.

Es muy típico en cucurbitáceas.

Los demás hongos como el Mildiu penetran en la hoja y los fungicidas sólo sirven para prevenir, para evitar que realicen la infección. Porque una vez que están dentro, poco se puede hacer.

El producto más utilizado es Azufre (en pulverización o espolvoreo). El histórico preventivo y de control en las primeras fases de desarrollo de la enfermedad. Además frena a los ácaros.

No se debe de tratar con Azufre con temperaturas superiores a los 32ºC puesto que se pueden producir quemaduras en las hojas. Aplicar el azufre a primeras horas de la mañana o últimas de la tarde, para evitar quemaduras que pueden darse con temperaturas altas.

Como norma general, habrá de tenerse en cuenta que el azufrado se hará después del tratamiento con Caldo bordelés (sulfatado) y no antes, para evitar quemaduras. Debe hacerse en espolvoreo.

 

MILDIU

Es una enfermedad que afecta a algunas plantas. Es un parásito. Se desarrolla en el interior de las hojas, en los tallos y en los frutos.

Esta enfermedad es una de las mejor conocidas por los viticultores de todo el mundo debido a los daños tan graves y espectaculares que produce si las condiciones climáticas le son favorables, ya que puede atacar a todos los órganos verdes de la vid . Las temperaturas óptimas de desarrollo de la enfermedad deben ser superiores a 12º C.

Las contaminaciones primarias, se pueden producir con lluvias de al menos de 10 mm. Para las contaminaciones posteriores (Contaminaciones secundarias) la presencia de agua libre (rocío, condensación…) es más que suficiente. El hongo se conserva durante el invierno en las hojas muertas. La maduración de los órganos de conservación (oosporas) se produce durante la primavera, bajo la influencia de la temperatura y de la humedad, saliendo de ellos los órganos contaminantes (zoosporas). La humedad del suelo, el riego, le permiten transmitirse de una planta a otra. A partir de ahí y tras un periodo de incubación, que oscila entre 1 y 2 semanas, en función de la humedad ambiente y sobre todo de la temperatura, aparecen los primeros síntomas.

Durante el otoño el hongo comienza a formar los órganos de conservación en las hojas atacadas. En hojas se manifiestan por las típicas “manchas de aceite” en el haz, que se corresponde en el envés con una pelusilla blanquecina si el tiempo es húmedo. Al final de la vegetación estas manchas adquieren la forma de mosaico. Si los ataques son fuertes producen una desecación parcial o total de las hojas e incluso una defoliación prematura, que repercute en la cantidad y calidad de la cosecha, así como en el agostamiento de ramas.

Después del invierno los ataques generalmente revisten poca importancia, aunque en algún año excepcional las condiciones climáticas favorables podrán indicar la conveniencia de controlar los ataques tardíos en hojas.

 

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