AGRICULTURAS PLANTAS SANAS

La función de los corredores biológicos en agricultura

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Los corredores biológicos, ecológicos o de conservación, son rutas naturales diseñadas para propiciar escenarios que conlleven a la vinculación e interrelación de poblaciones o flujo de especies.

Los corredores biológicos en su mayoría, están asociados a sistemas de áreas protegidas para tributar de cualquier manera a la conservación. Al momento de diseñar un corredor ecológico, es importante tener en cuenta, que se mantenga la composición, estructura y función de los ecosistemas y del paisaje con que se trabaja.

Este concepto puede ser llevado a la práctica en áreas extensas de cultivos o pequeños huertos. El uso de plantas y arbustos como hospederos de enemigos naturales de las plagas es altamente efectivo para controlar este problema de forma natural, reducir costos y el impacto ambiental.

Un ejemplo para la vitivinicultura

Una de las técnicas que se están usando es la de los corredores biológicos. Se trata áreas verdes construidas de manera especial por los agricultores, quienes deben pensar qué plantas usar y cómo ponerlas, para así, generar un espacio que sea atractivo para los insectos benéficos y, de esta manera, éstos vivan allí y luchen contra las plagas. La idea no está en liberar estos insectos, sino hacer que ellos lleguen solos, por ende, hay que hacerles el mejor hogar posible y ahí es donde está la complejidad.

En las viñas, estos corredores se construyen cultivando plantas, hierbas y arbustos alrededor de los cuarteles de los viñedos que sirven como hospederos de parasitoides y depredadores, que son enemigos naturales de las plagas. Así, se crea una biodiversidad natural donde estos insectos benéficos encuentran refugio y alimentos alternativos, y ejercen su ‘dominio’ atacando a los insectos que pueden afectar a las vides.  Su trabajo elimina el uso de herbicidas, lo que implica menores costos.

“La idea de usar corredores es antigua. Pueden emplearse para funciones como evitar enemigos naturales y hacer un autocontrol natural de las plagas. En Europa se usan para diversos fines, como conservar aves, y en Nueva Zelanda para conservar mariposas. Incluso las viñas que los han incorporado han elaborado un sello que lo plasma en sus etiquetas. Sin embargo, en Chile ha sido difícil lograrlos porque no ha habido mucha investigación al respecto y así poder determinar cuáles plantas sirven y cuáles no”, sentencia Blas Lavandero, ingeniero agrónomo y doctor en Ecología.

En el último tiempo ha habido avances en el tema y ya hay quienes han trabajado con esta herramienta, obteniendo buenos resultados con ciertos tipos de plantas, especialmente la alyssum y el alforfón.

Cómo armar el corredor

Lo primero que se debe tener claro para armar un corredor es delimitar en qué suelos se pondrán, los que idealmente deben ser llanos y no pedregosos. También, hay que velar por climas con alta pluviometría y escasez de heladas. Posteriormente, se deben evaluar las plagas del lugar, para saber cuáles se busca combatir mediante los insectos benéficos, como puede ser la Falsa arañita roja de la vid. Así, se pasa a elegir qué plantas se van a sembrar o plantar. Si se eligen plantas resistentes a las sequías, se pueden sembrar en los mismos lugares donde están los corredores. En cambio, si se elige aquellas que no lo son, hay que sembrarlas en territorios aledaños y luego trasplantarlas a los corredores. Una vez evaluadas las plantas se debe pensar cómo ponerlas, ya sea en hileras o en mosaicos, que corresponde a un estilo más bien desordenado que se emplea cuando los corredores se instalan en zonas colindantes, cuando no es posible realizar hileras. Aunque lo ideal es contar siempre con algunos corredores que estén en los mismos viñedos en forma de hileras, y las que no son posibles de hacer en ellos en sectores vecinos y en estilo desordenado.

Finalmente, cuando el corredor está listo, estarán las condiciones para que comiencen a llegar y reinar sobre éste los insectos benéficos. Estos bichos deben llegar solos y no ser introducidos de forma artificial, aunque también puede hacerse, pero requiere de otras técnicas. Una vez que los insectos se han establecido en los corredores, sólo queda esperar que actúen contra las plagas. Evaluar todo ese proceso por lo general demora un año.

Gerardo Leal, viticultor del grupo de viñas de Errázuriz, quien ha implementado corredores en quince hectáreas de Caliterra, explica en cuanto a los costos que éstos dependerán de si las herramientas se instalan aledañas al viñedo en mosaicos, o en éstos mismos en forma de hileras.

“En los aledaños, pueden llegar a costar $300.000 para 60-80 metros cuadrados de superficie. En los viñedos mismos $450.000 por hectárea efectiva de siembra, esto quiere decir que una hectárea de viñedo sembrada cada 5 entre hileras (de esta forma completando 8 entre hileras efectivas), cuestan aproximadamente $90.000”, asegura Leal.

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En búsqueda de la planta perfecta

Según las últimas investigaciones realizadas, las plantas que han dado buenos resultados son las que producen néctar durante períodos más largos de tiempo, pues tienen más opciones de conquistar a los bichos que buscan este compuesto. También aquellas que tienen un bajo requerimiento hídrico, porque los viñedos generalmente padecen sequías y éstas deben ser capaces de resistirlas.

Blass Lavandero dice que, según sus propias investigaciones, las plantas que funcionarían bien son las variedades de mostaza, zanahorias silvestres, cilantro, fastelias nativas, allysson y alforfón, al que califica como una “planta estrella”. Esto, por su éxito en Nueva Zelanda.

Ahí se ha probado que si se sitúa una de cada diez hileras con esta especie se controla de forma efectiva al Enrollador de hojas, una plaga que ataca a los viñedos en ese país. Aunque en Chile no está presente, tiene algunos ‘parientes’, como la Lobesia botrana (Polilla del racimo de la vid), por lo que el doctor en Ecología cree que esa especie  podría servir para combatirla, aunque recalca que se deben gestionar estudios que lo prueben de forma empírica.

El especialista está estudiando otras especies vegetales, como los crateus (arbustos) para evaluar si sirven como refugio de enemigos naturales de plagas como el Pulgón lanígero.

Especies como  el vinagrillo, la alyssum, la phacelias, el trigo sarracen y las malezas como vinagrillo, cardos, ballicas y tréboles, se han probado como hospederos en Viña Caliterra, y, según Gerardo Leal, han mostrado buenos resultados.

Para ello cultivaron las especies de acuerdo a sus características. Así, las primeras cuatro primeras se sembraron en lugares ajenos a los corredores y luego las trasplantaron a ellos. En cambio, la alyssum se sembró directo, ya que al necesitar poca agua, puede desarrollarse desde un principio en lugares secos como los de las viñas.

“Las especies que no son alyssum nos han resultado al establecerlas como plantas y no como siembras, porque son difíciles de lograr. Por esta razón, primero producimos las plantas y luego las reubicamos, para luego colocarlas en los corredores biológicos aledaños a los viñedos, zonas de bordes, y no en estos en sí. En cambio la alyssum está en los mismos viñedos y funciona perfecta.  En primavera comienza a brotar y emergen las plantas”, dice Leal.

Algunas recomendaciones

Evaluaciones:
Si se tiene el corredor armado y se quiere evaluar cómo está funcionado, una buena opción es realizar técnicas de muestreo, que determinen qué insectos benéficos están viviendo en las plantas y qué plagas están siendo combatidas por ellos.  Estas técnicas las pueden realizar los agricultores que estén acostumbrados a realizar un manejo integrado de las plagas, por lo que no sería una labor complicada.

Efectos secundarios:
Se debe tener en cuenta que la implementación de un corredor puede conllevar efectos no deseables, como la extinción de los insectos nativos que también son beneficiosos. Esto ocurre cuando los insectos depredadores se alimentan de especies que no son el blanco original. Para evitar esas y otras consecuencias no esperadas, Blass Lavandero aconseja realizar estudios del daño económico y ecológico de la plaga involucrada.

“Una vez que se haya tomado la decisión de introducir nuevos agentes, los estudios debieran tener el detalle suficiente para permitir la selección de agentes que maximicen el control pero que, al mismo tiempo, minimicen los potenciales efectos sobre otros organismos nativos”, concluye el experto.

La Huerta de Antonia

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