AGRICULTURAS LA TIERRA

Siembra directa de hortalizas en la huerta

siembra directa

En lugar de hacer un semillero o almácigo, ya sea en recipientes o en tierra, y luego plantar las plantitas obtenidas en hileras en la huerta, se pueden sembrar ciertas especies directamente en tierra (siembra directa), sin el paso previo del semillero y que completen su ciclo en el mismo lugar.

Este sistema de siembra lo admiten diversas especies como por ejemplo:

Guisantes. Maiz.  Sandía. Judías verdes. Espinacas. Rábanos. Habas. 

En general se trata de especies cuyas semillas son grandes o las plantas son rústicas.

También se incluyen semillas de especies que no toleran bien los trasplantes: Zanahorias, Chirivías, Remolacha. Todas las que vayan a formar o una raíz o tallo subterráneo.

Época de siembra directa 

La primavera y el verano son los momentos típicos para sembrar, pero depende del clima.

Algunos cultivos pueden iniciarse en cualquier época del año. Por ejemplo: remolacha de mesa, rabanitos, puerros, lechugas y cogollos de Tudela, acelgas, etc..

Si se dispone de invernadero, las fechas se amplían a todo el año.

Cuanto más templado y cálido sea el clima de la zona, más tempranas serán las cosechas. Por ejemplo, en primavera, normalmente las siembras se adelantan un mes en los jardines mediterráneos respecto a las zonas interiores de clima continental.

Las semillas germinarán cuando las temperaturas sean cálidas, no lo harán en un suelo helado y húmedo.

Siembra escalonada

Para evitar excesos en un período y carestía en otros es necesario sembrar unas pocas hileras cada varias semanas, por ejemplo de lechuga, rabanitos… Distribuye la siembra durante un período de 3 a 4 semanas, en intervalos de 3 ó 4 días en cada variedad.

 

Preparación del terreno

 La tierra debe prepararse con antelación, labrando en otoño o invierno para que se airee y disgregue. Es lo aconsejable, aunque luego muchas veces no se hace y se labra inmediatamente antes de sembrar.

 Para cavar usa un motocultor (“mulita”) o una azada en el caso de parcelas pequeñitas.

 No labres si al caminar por la parcela la tierra se pega a los zapatos, significa que no tiene aún un buen “tempero”; espera a que esté más seca.

Si fuese un suelo muy arcilloso se recomienda incorporar arena para enmendarlo.

 Si el pH es muy elevado (pH mayor de 8), es decir, suelo muy calizo: induce carencias de hierro y otros nutrientes. Aplica sulfato de hierro para bajar el pH, azufre o turba rubia.

 El caso opuesto: pH del suelo muy bajo (menor de 5.5), es decir suelo muy ácido, es recomendable subirlo haciendo una enmienda con caliza molida o con dolomita.

 Sobre la correción del pH y cómo mejorar el suelo, lée este artículo.

Abonado

  • Los cultivos de huerta es aconsejable fertilizarlos únicamente con abonos orgánicos naturales, como compost casero, mantillo, estiércol (de vaca, oveja, caballo…), humus de lombriz, guano, etc.. Nada más, con eso es suficiente. Aporta unos 3 kilos/m2 de compost, estiércol o humus de lombriz.
  • El cultivo comercial hace uso intensivo de fertilizantes químicos para obtener una mayor producción, frutos más gordos y “bonitos”, pero menos sabrosos.
  • La labor descrita antes de preparación en otoño o invierno se aprovecha para incorporar el abono orgánico, mezclándolo homogéneamente con la tierra.
  • No obstante, si la tierra de cultivo fuese pobre en nutrientes o la planta no crece lo suficiente, tienes la posibilidad de hacer un abono de cobertura cuando las plantas estén ya instaladas en primavera aportando un fertilizante compuesto N-P-K (Nitrógeno, Fósforo y Potasio).

Siembra en líneas

  • La plantación se realiza en caballones para que las plantas no estén en contacto con la humedad.
  • Prepara caballones de tierra dejando un surco entre caballón y caballón. Del centro de un caballón al centro del otro, que haya unos 60-70 cm. (separación entre líneas). Usa un cordel para guiarte fijándolo en cada extremo.
  • Retira todas las malas hierbas que saques: estolones, bulbillos y rizomas.
  • Haz un pequeño surco en medio del caballón con un bastón o el borde de una azada, por ejemplo.
  • Compra semillas de calidad, envasadas al vacío y fíjate en la fecha de caducidad.
  • Reparte las semillas a distancias regulares a lo largo del pequeño surco (siembra ‘a chorrillo’) o en grupos de 3 ó 4 (siembra ‘a golpes’). Las semillas pequeñas deben mezclarse con arena para facilitar su distribución.
  • Tápalas con una capa igual al doble de su diámetro aproximadamente con la parte superior de un rastrillo. La profundidad de siembra suele ser de 1 cm.; coles y guisantes a 2 cm. y judías a 4 ó 5… mira en el paquete de semillas.

Aclareo de plantas o entresacado

  • Tras nacer y cuando ya tengan 2 ó 3 hojas verdaderas (aparte de los 2 cotiledones iniciales, que no son hojas verdaderas) es necesario entresacar los plantones para evitar que se apiñen.
  • Haz dos pasadas, en la primera deja el doble de las que necesites y 2 ó 3 semanas más tarde entresaca de nuevo hasta conseguir el espaciado final. Este segundo pase es más ligero. Elimina las plántulas más frágiles.
  • La separación final oscilará entre 20 y 50 cm, dependiendo del tamaño de la especie. La referencia es la que indican los paquetes de semillas y los documentos. Ejemplos:

    – Remolacha de mesa: se siembra a una distancia de 50 cm.
    – Rabanitos: 20 cm
    – Puerros: 30 cm
    – Acelgas: 50 cm

  • Si las plantas están demasiado juntas, simplemente despunta la que no desees y deje las raíces en el suelo.
  • Lo que sacas lo puedes tirar o, cebolla, coles y lechugas, trasplantarlos.

Siembra intercalar

Para aprovechar al máximo el terreno disponible se pueden sembrar 2 cultivos diferentes en un solo surco. Ciertas hortícolas de maduración con otras de crecimiento rápido.

Por ejemplo, coles de bruselas, puerros, chirivías, perejil, zanahorias, etc., admiten que se siembre entre ellas un cultivo que se recolectará antes de que necesite espacio, por ejemplo, rábano, guisantes tempranos, espinaca, lechuga enana…

  1. Prepara un surco y esparce 3-4 semillas de zanahoria cada 10 cm. Entre ellas pon semillas de rábanos con una separación de 2,5 cm.
  2. Cubre de forma ligera con la tierra extraida del surco. Afirma bien y riega finamente, empapando bien el suelo.
  3. Recolecta los rábanos transcurridos 1 mes sacándolos con cuidado para no dañar las raíces de las zanahorias. Riega bien previamente. Ahora éstas tendrán espacio para acabar de madurar.

Riego

El riego puede ser por goteoaspersoresdifusores o por surcos. Este último métodos es el tradicional y supone un mayor desperdicio de agua. Usa riego por goteo mejor.

Fuente

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