LA TIERRA

Una compostera urbana

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Hoy en día comenzamos a entender que todo lo que destinamos a un tacho puede dejar de ser tan sólo BASURA para pasar a ser un DESECHO al cual incluso se le puede encontrar una nueva UTILIDAD. Para introducirnos en el tema, podemos empezar experimentando con el tratamiento sencillo y casero de los materiales orgánicos.
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Diseño de Compost Domiciliario hecho con dos baldes de pintura, fabricación que Federico B. Lelouche enseña en sus talleres: urbanapermacultura@gmail.com

Los restos orgánicos que no se utilizaron junto a los inorgánicos envueltos en bolsas de nylon, no sirven para nada y de esa forma terminan siendo tan sólo basura. Sin embargo, estos mismos por separado pueden seguir siendo útiles y continuar aportándonos beneficios. Hoy estamos incorporando en nuestra conciencia esta sutil diferencia de conceptos entre basura y desechos, lo cual generará enormes cambios.

En la Argentina cada habitante produce un kilo de basura por día, lo que equivale a una tonelada y media por año en una familia tipo de cuatro integrantes. Pero, ¿cuál es la necesidad de generar miles y miles de bolsas de basura que van a ir a parar bajo tierra? Con estos hábitos sólo estamos contaminando nuestros suelos y aguas.

Para aminorar las toneladas de bolsas que se generan cada año en nuestro pequeño barrio, podemos comenzar haciendo nuestro aporte experimentando con el tratamiento casero de los deshechos orgánicos. Adquiriendo la sencilla práctica del compostaje, estos materiales se pueden convertir artificialmente, y en pocos meses, en humus, aquella capa superficial de tierra que se constituye a través de cientos de años mediante la descomposición de materia orgánica.

Hacer un compost no necesariamente es crear una estructura invasiva para el hogar. Se pueden diseñar en tamaños reducidos y, bien hechos, no emanan olor desagradable alguno. Para que esto pueda darse, hay que realizar el compostaje de forma AERÓBICA, es decir, con microorganismos que necesitan oxígeno, dado que así la descomposición se da de forma más rápida, práctica y no libera gases a la atmósfera, como sucede con el proceso anaeróbico.

 

Para lograr este tipo de compostaje es importante generar las condiciones de la Naturaleza necesarias para descomponer la materia orgánica, teniendo en cuenta estas variables:

Materiales orgánicos: Debe equilibrarse el CARBONO, que se encuentra en materiales secos y de color café, con el NITRÓGENO, hallados en materiales verdes y húmedos. Es bueno para la descomposición que esté en una proporción de diez a uno: cada diez fracciones de carbono, una de nitrógeno.
Oxígeno: Para evitar la fermentación anaeróbica, hay que remover los desechos con regularidad y deshacer terrones grandes. Las lombrices californianas ayudan a crear túneles por donde pasa el oxígeno.
Temperaturas medianas a altas: Estas matan patógenos y aceleran el compostaje, mientras que las bajas temperaturas lo retardan. Además, las lombrices no toleran temperaturas menores a 5° C ni mayores a 30 °c.

Humedad: La excesiva y la escasa humedad dañan el compostaje, los microorganismos que actúan en procesos aeróbicos requieren humedad para vivir.
Tratar los residuos orgánicos con un compost requiere de algunos conocimientos acerca de sus cuidados y mantenimiento. Sin embargo es sencillo, achicamos la cantidad de desechos y sobretodo nos conectamos con los increíbles ciclos de la Tierra: una eterna maestra de la cual todavía tenemos mucho por aprender.

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